Thursday, November 27, 2008


TRANSGÉNICOS EN MI MESA, NO
FRANCISCO GÓMEZ MAZA

* Allá el que quiera, que los consuma, pero cada quien
*Son más graves los riesgos que las buenas ventajas

Los alimentos transgénicos son todos aquellos que contienen ingredientes o que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente. Provienen en su mayoría de plantas transgénicas como el maíz o la soya. Este tipo de alimentos no siempre contienen las proteínas codificadas por los genes transferidos, porque muchas de ellas se expresan en partes de las plantas distintas a los órganos de cosecha.

Los riesgos para la salud de los transgénicos no han sido evaluados correcta ni suficientemente y sus impactos a mediano y largo plazo siguen siendo desconocidos. Hasta el momento se han constatado los siguientes efectos sobre la salud:

1. La aparición de reacciones alérgicas por introducción de nuevas proteínas en los alimentos, como ocurrió en el 2000 en Estados Unidos con la fuga de maíz Starlink. Todos los alimentos contaminados con Starlink fueron retirados de los supermercados.

2. Aparición de resistencia a antibióticos en bacterias patógenas para los seres humanos. Los transgénicos pueden transferir a las bacterias resistencia a determinados antibióticos como la amoxilina, reduciendo la posibilidad de que esos medicamentos nos curen. La Asociación Médica Británica ha recomendado prohibir el uso de marcadores con resistencia a antibióticos presentes en los transgénicos.

3. Daños comprobados en ratas que comieron maíz transgénico MON863. El maíz MON863, de la transnacional Monsanto, causó daños en ratas que lo comieron, tales como incremento de glóbulos blancos en la sangre de los machos, glóbulos rojos insuficientes e inmaduros en hembras, un incremento significativo de azúcar en la sangre de las hembras y mayor frecuencia de deformaciones en los riñones de los machos, además de peso reducido e inflamaciones. Pese a estos daños comprobados, la autoridad sanitaria mexicana (la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, adscrita a la Secretaría de Salud), aprobó este maíz para consumo humano y no ha realizado investigaciones para saber si podría haber daños en humanos, ni ha tomado medidas para evitar riesgos. Los mexicanos estamos comiendo este maíz sin saber en qué alimentos ni en qué cantidad.

Greenpeace México ha lanzado recientemente una campaña denominada "Transgénicos en mi mesa, no", con la que busca proveer a los consumidores de una herramienta para ejercer su derecho a saber y a decidir qué es lo que se comen. A través de esta campaña Greenpeace pretende averiguar y hacer público qué alimentos contienen materia prima o derivados de transgénicos a fin de que los consumidores lo sepan y puedan evitar el consumo de estos riesgosos cultivos.

Con "Transgénicos en mi mesa ¡no! Greenpeace busca también instar a las empresas que utilizan transgénicos a dejar de hacerlo, en beneficio de sí mismas, de los consumidores, de los productores mexicanos y del medio ambiente.

Desde marzo, la organización no gubernamental se ha dado a la tarea de preguntar formalmente a las principales compañías productoras de alimentos en México si sus productos a la venta en nuestro país contienen ingredientes transgénicos. Las compañías a las que están preguntando: Aceite 123, Aceite Capullo, Alpura, Bachoco, Canderel, Cervecería Cuauhtémoc, Coca-Cola, Conservas Del Fuerte, Cooperativa Pascual Boing, Chocomilk, Cremería Americana, Comercial Mexicana Marca propia, Danone, FEMSA Cervecería, Ferrero, Frigorizados La Huerta, Fud, Gerber, Gigante marca propia, Grupo Bimbo, Grupo MacMa, Herdez, Hershey's, Jugos del Valle, Jumex, Kellogg's, Kraft, La Costeña, Lala, Laposse, La Moderna, Maruchan, Maseca, Minsa, Nestlé, Nissin, Pan Filler, Pastas Cora, PepsiCo, Sabormex, Sabritas, Santa Clara, Soriana marca propia, Tortillas Nuestro Maíz, Unilever y Yakult.

Algunas de estas compañías ya respondieron, otras no lo han hecho. Pero los activistas de Greenpeace sostienen reuniones e intercambios de información con las empresas que tienen dudas o conflictos para localizar la información que les han solicitado o que piden mayor información para dejar de usar transgénicos en sus productos. Además de la petición formal de información a cada compañía, Greenpeace verifica los ingredientes consignados en las etiquetas, revisando los cupos de importación de granos que entran a México y enviando alimentos al laboratorio para verificar que no contienen transgénicos.

Una vez que Greenpeace reúna las respuestas, las publicará en una Guía del consumidor, a fin de brindar a la ciudadanía una herramienta eficaz con la que pueda decidir si consume o no transgénicos. Esta Guía enlistará como verdes a las compañías que no usan transgénicos y como rojas a las que sí los usan o se nieguen a brindar información. De acuerdo con la denuncia de Greenpeace, la Secretaría de Salud ha aprobado la venta para el consumo humano de 31 transgénicos de soya, maíz, canola, jitomate, papa, algodón y alfalfa, sin realizar investigaciones independientes y rigurosas que garanticen que su consumo no producirá problemas de salud en lo futuro. Estos 31 transgénicos podrían ser utilizados por la industria alimentaria en distintos productos que están en nuestra mesa pero ni las autoridades ni las compañías lo informan.
Los ingredientes de origen transgénico disponibles comercialmente que Greenpeace monitorea en las compañías de alimentos en México son: Maíz, como materia prima, aceite, almidón, jarabe o alta fructosa. Soya, como materia prima, aceite o lecitinas. Algodón, como aceite proveniente de semillas. Canola, como aceite. Adicionalmente, vigila la presencia de papa, jitomate y alfalfa transgénicos, que a pesar de no ser producidos a escala comercial, cuentan con autorización para consumo humano, por lo que podrían encontrarse en alimentos fabricados en México.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home